Ni paseos ni comida: veterinario asegura que ESTO es lo que realmente hace feliz a tu perro

Para que un perro se mantenga feliz y saludable, necesita más que paseos y caricias. Aunque caminar es fundamental para su bienestar físico y emocional, y el afecto refuerza su vínculo con el dueño, esto no es suficiente. Según especialistas en comportamiento canino, los juegos de estimulación mental son esenciales para equilibrar su estado emocional y mejorar su calidad de vida.
¿Cómo mantener feliz a mi perro?
Actividades como la búsqueda de objetos o los juegos de olfato ayudan a ejercitar su mente, prevenir el aburrimiento y reducir la ansiedad. Además de entretenerlos, estas dinámicas fortalecen su capacidad de aprendizaje y resolución de problemas.
Incluir este tipo de juegos en su rutina mejora su comportamiento. Se logra gracias a que disminuye la ansiedad, evita que se sientan excluidos y refuerza la conexión con su dueño a través de estímulos positivos.
¿Cómo entender el comportamiento de mi mascota?
Para comprender mejor el comportamiento de una mascota, es importante observar su lenguaje corporal, prestar atención a sus señales y pasar tiempo de calidad con ella. La posición de su cola, orejas, ojos y boca puede reflejar su estado emocional. Si mueve la cola con entusiasmo, está feliz, mientras que si la esconde entre sus patas, siente miedo.
Unas orejas erguidas indican alerta, mientras que echadas hacia atrás pueden señalar temor. Del mismo modo, la expresión de sus ojos y la postura de su cuerpo pueden revelar si se siente relajado, amenazado o sumiso.
Las señales vocales también son clave para entender a una mascota. Los gimoteos pueden indicar estrés, incomodidad o la necesidad de atención, mientras que los ladridos varían según el tono y el volumen, reflejando distintas emociones. Para fortalecer el vínculo, es recomendable interactuar con ella a diario mediante juegos, paseos y comunicación frecuente.
Sonreír y reforzar los buenos comportamientos de tu perro o mascota con elogios o premios también contribuye a su bienestar. Si se detectan problemas de comportamiento, lo ideal es acudir a un etólogo canino para recibir orientación profesional.